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CIUDAD OCULTA

 

LA HORA DE LEVANTARSE

 

Ángela Jiménez Castaño

 

Madrugar no es una tarea que a todos nos guste, pero es algo que es parte de la necesaria maquinaria que mueve la cotidianidad de la ciudad, esta reflexión la hago por lo siguiente.

Un día cualquiera de esta semana madrugue, digo yo, pues me levante a las 4 de la mañana y me dispuse irme al mercado temprano, iba bajando sola en mi carro, por Olaya Herrera con temor un poco por lo de la inseguridad de esta ciudad últimamente, pero para mi sorpresa yo no estaba sola a esa hora en la calle, todavía un poco oscuro ,empecé a ver personas a esta hora en diferentes actividades, unas estaban caminando alrededor de los parques, en rutina de ejercicios para su salud y mantenimiento físico, con sus atuendos adecuados para tal faena, otras se les veía a esa horas ya sudorosas, y es allí donde me nace esa inquietud, ¿por qué madrugan tanto? ¿Qué estaban haciendo tan temprano? Me preguntaba yo.

Bueno para mi sorpresa esas personas que encontré de la calle Murillo para abajo ya estaban sudorosas porque no solamente habían madrugado como yo, a las 4 de la mañana, sino que ya llevaban varias horas trabajando, desde las 2 o 3 de la mañana, son las personas que trabajan en el mercado, los carretilleros, los que traen las verduras del otro lado del río, los vendedores de pescao, los de plátano, los del tinto, del tomate, aguacates, mangos, ciruelas y demás productos de nuestra región que se venden en el mercado y se distribuyen en la ciudad en general.

También vi. Las largas colas de ciclistas frente a la catedral, creyendo yo que eran acaso deportistas de alguna competencia o algún club de aficionados al caballito de acero, pero no, eran los vendedores del Heraldo que se alistan a comprarlo en la carrera 46 con calle 53b y luego hacérnoslo llegar a nuestras casas para así estar enterados de lo que acontece en esta provincia.

A otros que les toco madrugar y vaya que madrugaron eran los que estaban haciendo fila en el antiguo edificio de la Concesión Salinas en la carrera 46 con calle 34, allí funciona hoy la oficina para inscribirse en el SISBEN y si no madrugan no alcanzan ficha para ser atendidos, la mayoría con necesidad urgente de atención médica que se refleja en sus rostros pálidos y desencajados

Y que decir de los locutores y locutoras de radio, esos y esas madrugan bastante pues para empezar un noticiero a las 5 de la mañana se debe disponer de un tiempo necesario para levantarse, bañarse, tomarse un tinto, desplazarse al sitio de trabajo y llegar a tiempo, para enterarse de lo acontecido antes de empezar a informar, entonces a que hora se levantan? pues yo creo que la mayoría se levanta cuando al menos otro tanto se esta acostando.
Estos madrugadores hacen que la ciudad no se detenga, Un viva para todos ellos,
Acá cabria una reflexión para terminar.
 

Otros artículos de Ciudad Oculta en ediciones anteriores

 

     ¿Qué veo desde aquí? (Olga Yaneth Franco; Ed. no. 2; dic-2002)

 

     Los olores de mi tierra (Ángela Jiménez Castaño; Ed. no. 5; jul-2003)

 

     Cuando llegan las lluvias y algo mas (Ángela Jiménez Castaño; Ed. no. 5; jul-2003)

 

 
 
 

Actualizado el: 13 de julio de 2006

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