Mayo de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 19               

 

 

 

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El maltrato infantil

Bajo una perspectiva psicológica

 

Por: Aura Bermúdez (COL)

Sicóloga. Especial para PUBLIENSAYOS.COM

El maltrato infantil se refiere a los abusos a los que son sometidos los niños por parte de sus padres o por las personas que tienen encomendado su cuidado, dichos abusos comprometen su salud física, su seguridad y su bienestar psicológico y emocional.

El maltrato se produce tanto por acción como por omisión y por negligencia, se considera que hay cuatro tipos de maltrato.

En primer lugar esta el maltrato físico, que se refiere a cualquier lesión corporal causada al niño como consecuencia de golpes, tirones de pelo, patadas, y bofetadas, propinados de manera intencional por parte de un adulto. Por otro lado están los daños causados por castigos inapropiados o desmesurados ya que quienes utilizan el castigo físico argumentan que lo hacen como último recurso cuando otras alternativas correctivas como los regaños y otros castigos o amenazas menores han demostrado ineficacia; estas personas aseguran no tener intención de lesionar a los niños, solo pretenden corregir una conducta inadecuada. De todos modos el castigo físico es un atentado contra la dignidad y la autoestima del niño y puede causarle daños emocionales que a su vez no permitirá un sano desarrollo de su personalidad.

Los niños que sufren frecuentes o graves castigos físicos tienden a reproducir actitudes violentas ya sea para conseguir sus fines o incluso sin motivación aparente, es por eso que se debe tener en cuenta que este tipo de agresión genera una cadena de violencia; es decir da inicio a un círculo vicioso en donde el fin único es quebrantar la libertad y la dignidad de las personas que los rodean por el uso de la fuerza física y lo peor de todo es que se convierte en una forma destructiva de comunicación con los demás.

Los signos del maltrato físico en los niños son: quemaduras, fracturas o hematomas que aparecen bruscamente sin una explicación convincente, el niño se puede mostrar atemorizado ante el acercamiento de los mayores; los padres se pueden referir a sus hijos de manera despectiva y la familia puede tratar al niño con exagerada disciplina.

El segundo tipo de maltrato es el abandono o negligencia, descuidos importantes en la esencial tarea de cubrir las necesidades básicas del niño, ya sea en la educación, salud y seguridad o bienestar. Se trata de un abandono físico cuando se desatiende la salud del niño, se le expulsa de la casa o se le deja repentinamente al cuidado de menores y se trata de abandono educacional cuando no se vela porque el niño disponga de una educación adecuada a sus necesidades.

Los signos del abandono o negligencia son la deserción escolar, problemas de salud que no se atienden adecuadamente, niños con aspecto descuidado, niños pequeños que se quedan solos en casa, menores mal vestidos, etc.


El tercer tipo de maltrato es el emocional, éste es una de las formas más extendidas de maltrato infantil y quizá la más tolerada socialmente, aquí los niños son insultados, menospreciados o ridiculizados precisamente por los adultos que deberían fomentar su autoestima y crecimiento personal; este tipo de violencia causa en los niños perturbaciones que influirán en su salud psíquica, las victimas adoptan comportamiento extremos (llaman la atención o son muy pasivos) o adoptan comportamientos adultos protegiendo a otros niños, o por lo contrario muestran un comportamiento regresivos que no corresponden a su edad, y en ocasiones se registran intentos de suicidio.


El último tipo de maltrato es el abuso sexual que consiste en los contactos entre un adulto y un niño que proporcionan satisfacción sexual al adulto sin que el niño pueda dar un consentimiento consciente. La mayoría de estos casos se presentan en el ámbito del hogar ya que el que abusa generalmente es miembro de la familia o una persona allegada. Las señales del abuso sexual depende de varios factores tales como el momento de la vida del niño en que acontece el abuso, si hubo o no la fuerza y amenazas, de la personalidad del niño y del abusador y por último la clase de abuso sexual al que es sometido el niño.


Habitualmente el niño que sufre abuso sexual se niega a realizar ejercicio físico en la escuela, muestra conductas o conocimientos sexuales inapropiados para su edad, puede hasta pretender iniciar contactos sexuales con otro niños generalmente menores que él, igualmente se pueden mostrar solitarios, aislados, temerosos, tristes y distraídos, en algunas ocasiones se pueden presentar pesadillas alusivas al abuso sufrido. En general los niños que están sufriendo malos tratos tienen varios indicios como es el cambio repentino de su conducta habitual, problemas físicos que no reciben atención de sus padres, se muestran ansiosos y expectantes, ausencia escolar injustificada, los padres desprecian a sus hijos por su conducta y niegan que tengan problemas. Lamentablemente los casos de maltrato infantil no salen a la luz y no se denuncian porque no se sabe identificar las señales que delatan que un niño esta siendo maltratado o también porque preferimos callar por evitar problemas cuando las evidencia del maltrato saltan a la vista; esta circunstancia es muy usual en nuestra sociedad ya que muchas veces estos abusadores resultan ser familiares o personas cercanas a la familia de la victima.

Debemos tener en cuenta que el maltrato infantil es un problema de dimensión e interés social, nos afecta a todos, por esta razón cuando nuestras sospechas sean ciertas debemos actuar con responsabilidad ética y con mucha prudencia. Lo primero que hay que hacer es dar aviso a las autoridades competentes quienes determinaran como se abordará la situación desde el aspecto legal, y dar aviso al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar I.C.B.F. para manejar la situación desde el aspecto psicológico y familiar ya que ésta es una institución especializada en la atención a los menores.

Es fundamental en estos casos la discreción y el sentido común por ser un deber moral y por ayudar a la solución de estas situaciones tan perjudiciales para los niños. No olvidemos que todos somos responsables de favorecer las condiciones sociales para que los derechos de los niños sean respetados y este flagelo sea erradicado.

Recuerden que los niños son el futuro de nuestro país y de nosotros depende que sea promisorio y exitoso.

 


 

 

 

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Actualizado el: 13 de julio de 2006

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