|
|
ciudad oculta
El maltrato infantil
Bajo una
perspectiva psicológica
Por:
Aura Bermúdez (COL)
Sicóloga. Especial para PUBLIENSAYOS.COM
El maltrato
infantil se refiere a los abusos a los que son sometidos los niños por
parte de sus padres o por las personas que tienen encomendado su cuidado,
dichos abusos comprometen su salud física, su seguridad y su bienestar
psicológico y emocional.
El maltrato se
produce tanto por acción como por omisión y por negligencia, se considera
que hay cuatro tipos de maltrato.
En primer lugar
esta el maltrato físico, que se refiere a cualquier lesión corporal
causada al niño como consecuencia de golpes, tirones de pelo, patadas, y
bofetadas, propinados de manera intencional por parte de un adulto. Por
otro lado están los daños causados por castigos inapropiados o
desmesurados ya que quienes utilizan el castigo físico argumentan que lo
hacen como último recurso cuando otras alternativas correctivas como los
regaños y otros castigos o amenazas menores han demostrado ineficacia;
estas personas aseguran no tener intención de lesionar a los niños, solo
pretenden corregir una conducta inadecuada. De todos modos el castigo
físico es un atentado contra la dignidad y la autoestima del niño y puede
causarle daños emocionales que a su vez no permitirá un sano desarrollo de
su personalidad.
Los niños que sufren frecuentes o graves castigos físicos tienden a
reproducir actitudes violentas ya sea para conseguir sus fines o incluso
sin motivación aparente, es por eso que se debe tener en cuenta que este
tipo de agresión genera una cadena de violencia; es decir da inicio a un
círculo vicioso en donde el fin único es quebrantar la libertad y la
dignidad de las personas que los rodean por el uso de la fuerza física y
lo peor de todo es que se convierte en una forma destructiva de
comunicación con los demás.
Los signos del maltrato físico en los niños son: quemaduras, fracturas o
hematomas que aparecen bruscamente sin una explicación convincente, el
niño se puede mostrar atemorizado ante el acercamiento de los mayores; los
padres se pueden referir a sus hijos de manera despectiva y la familia
puede tratar al niño con exagerada disciplina.
El segundo tipo de maltrato es el abandono o negligencia, descuidos
importantes en la esencial tarea de cubrir las necesidades básicas del
niño, ya sea en la educación, salud y seguridad o bienestar. Se trata de
un abandono físico cuando se desatiende la salud del niño, se le expulsa
de la casa o se le deja repentinamente al cuidado de menores y se trata de
abandono educacional cuando no se vela porque el niño disponga de una
educación adecuada a sus necesidades.
Los signos del abandono o negligencia son la deserción escolar, problemas
de salud que no se atienden adecuadamente, niños con aspecto descuidado,
niños pequeños que se quedan solos en casa, menores mal vestidos, etc.
El tercer tipo de maltrato es el emocional, éste es una de las formas más
extendidas de maltrato infantil y quizá la más tolerada socialmente, aquí
los niños son insultados, menospreciados o ridiculizados precisamente por
los adultos que deberían fomentar su autoestima y crecimiento personal;
este tipo de violencia causa en los niños perturbaciones que influirán en
su salud psíquica, las victimas adoptan comportamiento extremos (llaman la
atención o son muy pasivos) o adoptan comportamientos adultos protegiendo
a otros niños, o por lo contrario muestran un comportamiento regresivos
que no corresponden a su edad, y en ocasiones se registran intentos de
suicidio.
El último tipo de maltrato es el abuso sexual que consiste en los
contactos entre un adulto y un niño que proporcionan satisfacción sexual
al adulto sin que el niño pueda dar un consentimiento consciente. La
mayoría de estos casos se presentan en el ámbito del hogar ya que el que
abusa generalmente es miembro de la familia o una persona allegada. Las
señales del abuso sexual depende de varios factores tales como el momento
de la vida del niño en que acontece el abuso, si hubo o no la fuerza y
amenazas, de la personalidad del niño y del abusador y por último la clase
de abuso sexual al que es sometido el niño.
Habitualmente el niño que sufre abuso sexual se niega a realizar ejercicio
físico en la escuela, muestra conductas o conocimientos sexuales
inapropiados para su edad, puede hasta pretender iniciar contactos
sexuales con otro niños generalmente menores que él, igualmente se pueden
mostrar solitarios, aislados, temerosos, tristes y distraídos, en algunas
ocasiones se pueden presentar pesadillas alusivas al abuso sufrido. En
general los niños que están sufriendo malos tratos tienen varios indicios
como es el cambio repentino de su conducta habitual, problemas físicos que
no reciben atención de sus padres, se muestran ansiosos y expectantes,
ausencia escolar injustificada, los padres desprecian a sus hijos por su
conducta y niegan que tengan problemas. Lamentablemente los casos de
maltrato infantil no salen a la luz y no se denuncian porque no se sabe
identificar las señales que delatan que un niño esta siendo maltratado o
también porque preferimos callar por evitar problemas cuando las evidencia
del maltrato saltan a la vista; esta circunstancia es muy usual en nuestra
sociedad ya que muchas veces estos abusadores resultan ser familiares o
personas cercanas a la familia de la victima.
Debemos tener en cuenta que el maltrato infantil es un problema de
dimensión e interés social, nos afecta a todos, por esta razón cuando
nuestras sospechas sean ciertas debemos actuar con responsabilidad ética y
con mucha prudencia. Lo primero que hay que hacer es dar aviso a las
autoridades competentes quienes determinaran como se abordará la situación
desde el aspecto legal, y dar aviso al Instituto Colombiano de Bienestar
Familiar I.C.B.F. para manejar la situación desde el aspecto psicológico y
familiar ya que ésta es una institución especializada en la atención a los
menores.
Es fundamental en estos casos la discreción y el sentido común por ser un
deber moral y por ayudar a la solución de estas situaciones tan
perjudiciales para los niños. No olvidemos que todos somos responsables de
favorecer las condiciones sociales para que los derechos de los niños sean
respetados y este flagelo sea erradicado.
Recuerden que los niños son el futuro de nuestro país y de nosotros
depende que sea promisorio y exitoso.
|