ISSN-1900 396X                   

                                                                                                                Julio de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 20               

 

 

 

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especial / economía / sistemas de transporte masivo

 

Las aristas de las ruedas del Transcaribe en Cartagena*

 

Continuando con los especiales de los Sistemas de Transporte Masivo Integrado por ciudades, en este número les traemos el Transcaribe de Cartagena.

 

Por: Carlos Fernández (COL)

Especial para PUBLIENSAYOS.COM

 

Hace dos años publiqué en el Magazín Dominical de El Universal un artículo que suscitó elogios entre los lectores y reacciones airadas, a través de medios escritos y de radio, por parte de los directamente implicados. El artículo titulado Tres Especies en la Fauna Urbana de Cartagena, mantenía un tono desenfadado y sin ningún rigor estadístico empezaba por afirmar que “El noventa y siete punto tres por ciento de nuestra población es fundamentalmente bandida”. La tesis principal resumía que la cultura cartagenera era reflejo y a la vez era influenciada, drásticamente, por la acción desvergonzada de tres personajes populares, a saber: los chóferes de buses, los locutores de radio y los agentes de tránsito. No sin antes aclarar que en Cartagena el bandido por antonomasia ha sido y es, como parte de una horrenda tradición de familias saqueadoras implantadas durante decenios en el palacio de la Aduana: el cacique político.

Traigo a colación este artículo porque dos de los personajes frente a los cuales arremetí con palabras punzantes y sin dar tregua alguna, son quienes en buena parte, al menos en los aspectos más epidérmicos, contribuyen a hacer del sistema regular de transporte de Cartagena de Indias la piltrafa que hoy en día es. Con esto -antes de entrar en materia- quiero dejar en claro que la implementación de un nuevo Sistema de Trasporte Masivo, o al menos la modificación de algunos aspectos neurálgicos del ya existente, no sólo es un bien deseable sino que es una necesidad en sí misma, y que tal afirmación no es consecuencia de un razonamiento sesudo sino que las motivaciones, tales como: vehículos en mal estado, continuos embotellamientos, corrupción, tratos inapropiados e índices de accidentalidad, saltan a la vista.

En cuanto al caso particular de Transcaribe -Sistema Integrado de Trasporte Masivo (SITM)- que hace parte de un proyecto de cofinanciación auspiciado por el Gobierno Nacional, y cuenta con proyectos equivalentes en varias capitales del país (en las cuales ha recibido duras críticas y acciones jurídicas tanto por los manejos económicos y políticos, como por la pertinencia y viabilidad de los planteamientos estructurales) es un asunto que hay que mirar no sólo con calma sino con desconfianza.

La ciudad en mención

Cartagena de Indias que en 1544 ya fuera una ciudad saqueada, vista como un objetivo apetecible por piratas y corsarios, y que posteriormente debido a las gestas independentistas se ganara el apelativo “La heroica”; en su historia reciente tiene mucho de lo primero y ni un ápice de lo segundo. La ciudad del presente ha sabido soportar con una entereza patética el desfalco descarado a través de la elaboración de proyectos costosos, de mala calidad, sin una planeación clara y en muchos casos sin sentido. Por mencionar algunos casos recientes; la implementación de los paraderos que nunca se terminaron, la construcción del puente Heredia sin ninguna utilidad y que a pocos meses de su construcción se cayó, el parque Espíritu del Manglar, el parque de la Comida Caribeña, el corredor de carga (que convierte a la ciudad en la única del país con peajes internos) y las recientes dudas sobre los trabajos para la organización de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Si a esto le sumamos, el cierre de los hospitales públicos, la incipiente cobertura en educación, el retraso en el pago a los maestros del distrito, el aumento en los índices de criminalidad y del subempleo, la insuficiencia del sistema de alcantarillado, el desmoronamiento del cerro de la popa, el deterioro de la malla vial y el deterioro del espacio público se puede demostrar que en la ciudad existen una serie de necesidades que con mayor urgencia deber ser subsanadas.

El proyecto

Bajo esa perspectiva de miseria, caos y corrupción Transcribe se propone en la ciudad como una posible y costosa solución al problema del transporte masivo.

El sistema constaría de 50 buses articulados con aire acondicionado, con capacidad para transportar a 160 pasajeros, que se desplazarán por una troncal de 13. 4 kilómetros (construida en seis tramos), que comienza desde el sector el Amparo, atravesando la avenida Pedro de Heredia, la avenida Venezuela y luego por la avenida Blas de Lezo (inicialmente se tenía pensado que llegara hasta Bocagrande, pero debido a varias acciones ese tramo fue eliminado).

Para que ello sea posible se deben expropiar un total de 601 terrenos y deben salir de circulación 1463 buses de los 1963 que actualmente están registrados, entrando a operar además 156 buses tipo padrón. Los quinientos buses convencionales que quedarán operando estarán distribuidos en las rutas alimentadoras, las rutas suburbanas y las rutas complementarias, quedando cerca de 700 buses en circulación. Lo que implicaría una inversión total para el proyecto de $ 246.055 millones. De los cuales $ 151.383 millones (70%) serían aportados por la nación y, los $94.672 millones (30%) restantes por el Distrito.

Las aristas del proyecto

Son múltiples las críticas que llueven frente a este proyecto y desde muy diversos ángulos; las primeras tienen que ver con su viabilidad en el sentido de que se pretende aplicar un modelo tipo Transmilenio sin adaptarlo a la realidad cartagenera y sin hacer un estudio sobre cuál será el impacto real sobre las dinámicas urbanas. Sorprende el hecho de que no se haya definido el traslado del mercado de Bazurto (teniendo en cuenta que éste es el mayor causante de trancones en la ciudad) y que no haya un mayor aprovechamiento de las rutas acuáticas dada las condiciones geográficas de la ciudad.

Otra queja (tal vez la más publicitada) viene de parte de los transportadores quienes dadas las exigencias económicas del proyecto, están condenados a quedar por fuera del mismo, lo cual afectaría de manera contundente a 1700 de ellos aproximadamente. Como soporte a esta crítica se tiene en cuenta el caso de Transmilenio en Bogotá, que desplazó a más de 26.000 propietarios y el 21 por ciento de los socios tiene el 88 por ciento de las acciones.

Un tercer foco de quejas es el de los propietarios de los predios que posiblemente serán expropiados, quienes aún se mantienen en la incertidumbre ya que desconocen cual va a ser su suerte a causa del proyecto, lo cual se agrava debido a que la mayoría de los predios son locales comerciales. En este mismo tema deja muchas dudas el desequilibrio en la distribución de las compensaciones que se darán por los predios y el destino de esos dineros, por ejemplo: mientras que 235 predios recibirán un total de $10.817,22 millones (un promedio por predio de $ 46,03 millones), 1 predio (propiedad de la armada nacional entidad que había decidido cederlo) recibirá $4.721,68 millones.

Un aspecto más a tener en cuenta es el impacto ambiental, aunque el proyecto no intervendrá en zonas de reserva o de riesgo geológico, no se ha tenido en cuenta que el desplazamiento de vehículos particulares hacia las calles secundarias de sectores residenciales, conlleva al exceso de ruido, gases y polvo y aumentan el riesgo de accidentalidad.

Un último aspecto que se ha barajado es el impacto negativo que tiene el proyecto sobre el centro histórico de la ciudad, que debido al peso de los autobuses contribuye al deterioro de las murallas y de otras edificaciones que hacen parte del patrimonio histórico.

Conclusiones sobre el futuro de una obra probablemente inconclusa

Pese a las múltiples críticas, al retiro del primer gerente del proyecto y a la reciente amenaza del actual gerente de renunciar, el proyecto transcribe, que estaba presupuestado ser iniciado en marzo de 2005 y culminado a mediados del 2006, se puso en marcha hace apenas unos pocos meses. En la actualidad se llevan a cabo las obras del tramo que va desde la India Catalina hasta el parque de la Marina (el tramo que atraviesa el centro histórico). El desorden y la falta de planeación en este primer tramo son evidentes; por un lado las obras avanzan a una velocidad mínima y se comenta que se han tenido que replantear una y otra vez aspectos que debían estar previstos con antelación, lo que ha ocasionado un incremento en el costo de ese tramo, y algunos especulan que ese sobrecosto alcanza hasta el momento los $3.000 millones. Por otro lado el cierre de las vías para los trabajos ha generado un caos en este sector, con prejuicios que van desde los trancones en la India Catalina, el incremento de la inseguridad en el sector y la afectación de la economía tanto en el comercio informal como formal.

De otra parte este primer tramo que algunos críticos del proyecto consideran como innecesario, al parecer no cumpliría con algunas normas internacionales, el caso especifico de la Convención de la Haya y la Carta de Nairobi que son explicitas al afirmar que los sistemas de transporte masivos no deben atravesar los centros históricos.

Dados los imprevistos presentados en este primer tramo los cuales han redundado en sobre costos alarmantes, son numerosas las voces que desde ya ven en Transcaribe otro de los múltiples proyectos inconclusos en Cartagena, y es que financiaramente el gobierno aportará el setenta por ciento del presupuesto inicial (sin tener en cuenta imprevistos) y el distrito no está en capacidad de cubrir los sobre costos. Sumado a esto existe una cláusula que dice que si el distrito deja de cumplir con su obligación de girar los aportes comprometidos, la Nación suspenderá automáticamente sus pagos. Pero frente a esta realidad al parecer no hay nada que hacer porque como dijera alguna vez el Viceministro de Transporte Juan Ricardo Noero: “Estos son procesos irreversibles”.

* Parte de la información utilizada en este artículo fue tomada de El Universal, la pagina web de Transcaribe y de la revista Noventaynueve.¢
 

 

 

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Actualizado el: 13 de julio de 2006

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