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ISSN-1900 396X
Julio de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 20 |
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filosofía
Libertad Negativa
Y es por esta libertad por la que me trazo desde un comienzo un fin hacia el cual me dirigiré con cada una de mis acciones, el cual se me representara por cada elección, por cada situación en la que me vea incrustado. Mi proyecto de ser jamás estará culminado, pues estaré siempre tendiendo hacia él, aunque al mismo tiempo estará presente en todo, absolutamente todo lo que me rodee. “el valor de las cosas, su función instrumental, su proximidad o alejamiento real (...), no hacen nada mas que esbozar mi imagen, es decir, mi elección. Mi ropa (uniforme o traje, camisa almidonada o no), cuidada o descuidada, rebuscada o vulgar; mis muebles; la calle en que habito; la ciudad donde resido; los libros de que me rodeo; las diversiones que frecuento; todo cuanto es mío, es decir, en ultima instancia, el mundo de que tengo perpetuamente conciencia (...): todo me enseña a mi mismo mi elección, es decir, mi ser”. Pagina 572, Ser y la nada, cuarta parte, capitulo 1.
Por: Lucas Sanabria (COL) Jefe Sección Literatura PUBLIENSAYOS.COM
Te marchas, La libertad negativa es el fin de las investigaciones propuestas, y de las exposiciones hechas; es el tema mas importante, el propósito de todos los esfuerzos, el destino hacia el cual nos hemos proyectados. Sin embargo antes de hablar de libertad debemos sentar las bases claramente sobre las cuales construiremos tal concepto. 1. El hombre es en su ser cuestión de su ser, y para él, su ser no es en si mismo mas que una nebulosa; no aparece ante él, porque su ser no es, en tanto que predeterminado, sino siempre como pasado, y futuro. Se podría decir que la esencia del para-si (1) es su pasado, un no-ser, un reflejo de sus acciones; pero este pasado ilustrado a la luz de su futuro, que es por el cual este pasado se ha construido de esa manera. Este futuro no es un destino prefijado, ni nada por el estilo, es la elección echa por el mismo para-si, su proyección hacia un fin ultimo que el considera apetecible. Entonces, es pasado, en el modo de no-serlo, como reflejo, el cual no-es; y es un futuro, en tanto que proyección, el cual no-es. Por tanto el ser del hombre es un no-ser, por cualquier parte, una nada, como ya se había dicho (2). Explicaremos mas tarde esto, por ahora vamos a el por qué es posible de que se de esto. 2. Una roca, no es más que roca, su ser empieza y termina en ser roca, es, totalmente definido, sin duda, no hay cuestión, no hay duda. La roca simplemente se presenta como roca, con cualidades que le definen su ser, y que no le dan oportunidad de ser otra cosa. Ella es un ser-en-si, y como tal es absoluto en-si-mismo, y culmina en si mismo (3). Ahora bien si vemos una roca, diremos, seguramente, cualidades de su tamaño, de su forma, sin dudar jamás de que su ser es ser roca. Si vemos a un otro, pasará algo parecido: diremos que es alto, gordo, feo, dienton, que tiene mal aliento. Tal vez vayamos más allá y digamos que es buena persona, honesto. Todas estas cualidades no son más que las de un objeto, un ser determinado. Sin embargo no lo son al mismo tiempo, pues aunque lo definen, y le tratan de en-si, reflejan el proyecto de ser, su elección de ser, su futuro. Volvamos al punto anterior: el hombre es futuro, y pasado a la luz de su futuro. Cada acción define al ser del hombre, o mejor actuar es ser, y si dejo de actuar dejo de ser. Nada más que mis actos pueden mostrar mi ser, ellos son la ilustración de mi ser-en-el-mundo. Pero mis actos no son sino hasta que son ejecutados, o sea, hasta que ya no son. Entonces lo que soy es el no-ser de mis actos, el pasado. Ahora bien, esos actos no serian en si mismos más que eventos aislados, sino fuese porque ellos mismo reflejan algo que no-es, pero que al mismo tiempo es, por medio de ellos, o mejor, que será gracias a ellos; a saber: mi proyecto de ser. Si prefiero robar un libro, en vez de comprarlo, y efectivamente lo robo. Y si luego toda cosa que veo, y que quiero, intento conseguirla de la misma manera que él libro, entonces estoy definiendo mi ser, lo estoy construyendo a partir de un fin, el cual podría ser la deshonestidad, o que me quiero hacer ladrón. Mis actos me definen como ladrón, y soy en ese momento un ladrón, pero no a la manera de ser-en-si, pues basta con que me vuelva hacia los libros, y lea empedernidamente para dejar de ser ladrón, y querer ser culto, un intelectual. Ahora bien puedo robar libros, y leerlos empedernidamente también. Puedo conseguir las cosas gratis, ser ladrón, como también leer, estudiar, ser intelectual. Todo esto da una visión de mi ser-en-el-mundo, que es mi proyecto de ser. El ser-para-si, no puede ser lo que es, pues, si fuese lo que es, no podría elegirse, así que el es lo que no es, y no es lo que es. Siguiendo el ejemplo diremos que porque me elijo como hombre-en-el-mundo, que además de intelectual es ladrón, no por oficio, sino por convicción, pero precisamente porque me elijo en cada acto, porque me construyo, es por lo que puedo decir que soy una nada. 3. Hemos dicho que es el acto lo que hace a nuestro ser, sin embargo el acto parece aparecer porque si. No contradecimos eso, en tanto que el acto no es una determinación, empero el acto es acto porque hemos escogido actuar de esa manera en la que hemos actuado. Si tomo una lata del suelo, es porque he elegido hacerlo, me dirijo hacia ella. Y ese poder elección, es a lo que llamaremos, por ahora, libertad (4). Soy libre, y porque soy libre elijo actuar(5), soy libre de hacerme, y por tanto soy responsable. Pero esto no es el tema por ahora. La acción nace primeramente porque mi libertad me exige construirme, me exige hacer de mí ser un proyecto de ser, y como no puedo ser sino en tanto que actuó, entonces mi libertad es por lo que actuó. Mas aun mi libertad no es solo la condición para la acción, es la acción misma, representada en la posibilidad de esta, y en la contingencia de la misma, pues así como elegí tomar la lata, pude haber elegido dejarla, o patearla. Pero vayamos mas allá y digamos que el ser del hombre es libertad, pues, como hemos dicho, no solo en este ensayo, sino a lo largo de las exposiciones, el ser del hombre es una nada, en tanto que en construcción, y porque esta en construcción es elección, elección para ser de una determinada manera. La elección es la libertad, por tanto nuestro ser es libertad (6). 4. Y es por esta libertad por la que me trazo desde un comienzo un fin hacia el cual me dirigiré con cada una de mis acciones, el cual se me representara por cada elección, por cada situación en la que me vea incrustado. Mi proyecto de ser jamás estará culminado, pues estaré siempre tendiendo hacia él, aunque al mismo tiempo estará presente en todo, absolutamente todo lo que me rodee (7). Sin embargo debe, como lo advierte el mismo sartre, darle a la elección un poco de contingencia, imprevisibilidad y absurdo; que no dependa estrictamente de mi proyecto de ser, sino mas bien a modo de “proyectos particulares”, que sean íntegramente elección y acto, que sean por si mismos elecciones. Así aunque me elijo, y soy por mi elección de proyecto de ser, también puedo elegir actos que contradigan ese proyecto, sin que al final lo alteren. Es pues mi estado contingencia, y no se puede hablar de un determinismo, en ningún caso. Soy libre de eso no hay duda, pero ¿qué es la libertad? Y, ¿A donde queríamos llegar con eso de libertad negativa? 5. El hombre es un ser que desde que se hace ser, hace una ruptura con el mundo. Su cuerpo, como ya lo hemos dicho, esta hecho de las mismas cosas del mundo, o mejor, es una de ellas; sin embargo la realidad humana rompe con esa unión, y hace al en-si suyo, lo toma para el, y lo convierte en su instrumento. Y esta ruptura es libertad. Libertad es hacer del mundo mío, libertad es hacerme, libertad es ser responsable de mis actos, libertad es no haber determinación para nada de lo que decido, para lo que elijo, lo que es en últimas, para lo que soy. Si se quiere plantear una noción de libertad se estaría incurriendo en un error descomunal, pues la libertad en-si-misma no es nada, pues libertad es posibilidad, pero sin actos no hay posibilidad, como sin posibilidad no hay actos. No hay forma de actuar y no ser libre. Las hojas de la palma que danzan al contacto con el viento no actúan, solo se mueve. Pero el pordiosero que toma una roca y la lanza contra una ventana, actúa, y actúa imponiendo su ser sobre el mundo, dejando su marca en la roca, y en el vidrio roto. El ha elegido hacerlo, y esa elección ha sido libertad; pero el acto de lanzar la roca es libertad al mismo tiempo, pues la elección se vive en el acto. Así pues no hay manera de pensar la libertad, sin pensar al hombre, pues es este quien actúa. Solo el hombre es libre. 6. Y entonces ¿qué es la libertad negativa? No se trata de implantar una libertad diferente, ni de inventar un nuevo concepto; sino más bien de mostrar el verdadero carácter de la libertad, y este es mera negatividad. Solo somos libres porque nuestro ser es nihilizacion, porque todo aquello que refleja nuestro ser no-es. Actos son cuando han culminado, el fin no es en tanto que futuro. El mundo esta presente con todo su poder alienador, con toda su fuerza destructora de libertad, empero el hombre lo toma en-si-mismo, lo aplasta y lo convierte en el escenario para el ser. No importa los maremotos, no importan las pestes, están la medicina y barreras de contención. Las selvas son salvajes, pero ahora construimos ciudades. El alimento lo produce el mundo, pero sus métodos ya fueron mejorados por el hombre. Los pájaros vuelan, pero los aviones lo hacen mejor. Nada es imposible, y todo es una imposición de la libertad sobre el mundo, nihilizandolo, haciéndolo mío, sin importar lo que él diga, sino más bien dependiendo enteramente de mi conciencia el designarle su sentido de ser.
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(1) EL ser del hombre es para-si, y para-otro. En este punto hemos insistido a lo largo de los ensayos. Ambas son formas de ser, que aunque se ven como separadas, son absolutamente inseparable, se presentan como una conjunción indisoluble, pues surjo como ser para-si en, y con mi cuerpo. Y este cuerpo es mi espacialidad y temporalidad; así pues estoy en el mundo, y en el mundo también están los otros, con los cuales construyo mi ser-para-mi, y defino mi ser, pero este ser que defino no es otro que mi ser-para-otro, mi objetividad. Así pues, me defino como un objeto, y me construyo, soy y no soy. Tal es la contradicción, tal es el ser del hombre. (2) “el ser del hombre es una nada, proyectos de ser: somos actores en el mundo, proyectos de representación, inmersos en una comedia. Somos eso que no somos, que tendemos a ser, por propia libertad, a través de nuestros actos; pero esto solo como tendencia a serlo, sin alcanzar a ser eso jamás. Somos una inmensa nada que juega a ser y hace de su ser el proyecto irrealizado de panadero, de filosofo.” Señores de la Mala Fe. (3) “el ser-en-si no es jamás ni posible ni imposible, simplemente es. (…) el ser-en-si esta de mas; o sea que ella no puede absolutamente derivarlo de nada; ni de otro ser, ni de un posible, ni de una ley necesaria. Increado, sin razón de ser, sin relación ninguna con otro ser, el ser-en-si esta de mas por toda la eternidad...". Ser y la nada, Introducción, edición losada. (4) “Decir que el para-si tiene de ser lo que no es, decir que es lo que no es no siendo lo que es, decir que en él la existencia precede la esencia (...), es decir una sola, y la misma cosa, a saber: el hombre es libre”. Pagina 544, Ser y la nada, cuarta parte, capitulo 1. (5) Pero no elijo elegir, pues esa elección es precisamente mi libertad, y no puedo elegir ser libre, porque tendría que ser libre para elegir ser libre, y así se extendería hasta el infinito. Estoy condenado a elegir, estoy condenado a ser libre. (6) “la libertad es precisamente la nada que es sida en el meollo del hombre y que obliga a la realidad humana a hacerse en vez de ser” Pagina 546, Ser y la nada, cuarta parte, capitulo 1. (7) “el valor de las cosas, su función instrumental, su proximidad o alejamiento real (...), no hacen nada mas que esbozar mi imagen, es decir, mi elección. Mi ropa (uniforme o traje, camisa almidonada o no), cuidada o descuidada, rebuscada o vulgar; mis muebles; la calle en que habito; la ciudad donde resido; los libros de que me rodeo; las diversiones que frecuento; todo cuanto es mío, es decir, en ultima instancia, el mundo de que tengo perpetuamente conciencia (...): todo me enseña a mi mismo mi elección, es decir, mi ser”. Pagina 572, Ser y la nada, cuarta parte, capitulo 1.
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