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especial /
aborto
“Nadie está obligado a cargar con una
cosa que no desea”
José Joaquín Andrade A., es teólogo y economista. Profesor del
Departamento de filosofía y humanidades de la Universidad del Norte
(Colombia).
Por:
Roberto J. Camargo Payares
Director PUBLIENSAYOS.COM
Fotografía: Jacob
Gutiérrez Orozco © 2006
El tema del aborto suscita muchas opiniones encontradas, que son
características de todo tópico en donde la moral asume el papel
protagónico. Mas allá de si está en juego la vida del naciture o la de la
madre, cuando en estos debates intercede la Ley, representada en las
instituciones de un Estado democrático y de derecho, las discusiones en
torno a las posiciones morales de la población se acaban, o al menos así
debe serlo.
Esta parece
ser la posición del teólogo y economista José Joaquín Andrade, profesor
del Departamento de humanidades y filosofía de la Universidad del Norte de
Barranquilla -Colombia.
“En las sociedades civilizadas, cuando una Corte en ejercicio de sus
funciones legales, determina una cosa, se acaba la discusión, y hay que
cumplir la determinación. Eso no tiene ni para allá ni para acá”, asegura.
Sin embargo no es esquivo al debate filosófico; conocedor indiscutible de
la moral cristiana, sin atacarla, muestra la otra cara de la moneda
católica: “Claro en un contexto muy colombiano, no hay ningún problema en
adjudicarle derechos a un sueño o a una ilusión, y quitárselos a una
realidad; cosa que tiene sentido que suceda cuando no se ve bien la
diferencia entre ganar y perder”, afirma categóricamente el profesor
Andrade.
Con su voz suave pero rebosada de ideas fuertes, en esta entrevista nos
muestra una postura apegada a las instituciones, la ciencia y la realidad
social.
Roberto J. Camargo. En
términos generales, desde su perspectiva personal, Ud. está de acuerdo con
el aborto?
José Joaquín Andrade. Lo primero que habría que decir al respecto,
o mejor dicho, por donde se tendría que comenzar la discusión, es por
definir qué se entiende por aborto. Entonces para esta ocasión se podría
definir aborto como la interrupción del embarazo después de 90 días a
partir de la concepción; el aborto así entendido, o sea, después de 90
días me parece que debe ser considerado más en detalle. Digamos que no
estoy de acuerdo con este aborto, o sea, con la interrupción del embarazo
después de unos tres meses y medio de gestación, un poco más de 90 días, y
comparto que la ley penalice ese comportamiento.
Pero de ahí hacia atrás, primero, yo no lo llamaría aborto, sino
interrupción del embarazo, y por supuesto estoy de acuerdo en que esto no
sea penalizado; le dejaría la opción a las personas involucradas, donde la
voz número uno es de la madre, pero desde luego habría que considerar
también la del padre.
Qué criterios utiliza Ud.
Para determinar 3 meses a partir de la concepción?
Eso es un criterio muy sencillo que lo podemos resumir con una frase que
dice: “uno no puede ser mas papista que el papa”. A qué me refiero con
esto? Hasta donde yo sé, por estudios médicos, hay unas estadísticas que
dicen que la naturaleza no asegura la maduración de todos los óvulos
fecundados hasta dicho periodo, de más o menos tres meses. Es decir,
parece que naturalmente muchos óvulos fecundados no pasan la barrera de
los tres meses. Entonces pretender que toda fecundación tiene que llegar a
término, es pretender ser más natural que la naturaleza. Es como un
periodo de gracia que la naturaleza le da a la madre que posiblemente tomó
una decisión mal tomada.
Ahora, en los 3 casos en los que se exceptúa la pena por la Corte
Constitucional que son específicamente cuando se encuentre en peligro la
salud o la vida de la madre, malformaciones del feto, violación,
inseminación artificial, o fecundación de óvulo no consentida o incesto,
Ud. está de acuerdo?
Por supuesto que estoy de acuerdo. Pero en estos casos habría que dejar
claro una cosa: la vigencia de la ley. En cierto modo esta discusión ya se
acabó, habría que haberla acabado cuando la Corte se pronunció. En las
sociedades civilizadas, cuando una Corte en ejercicio de sus funciones
legales, determina una cosa, se acaba la discusión, y hay que cumplir la
determinación. Eso no tiene ni para allá ni para acá. Yo no sé cuál es la
discusión que quieren armar en si están de acuerdo o si no lo están. Los
que no, pues de malas. Tienen que irse para otro país o cumplir la ley
aquí. Aunque otra cosa es que reabran la discusión porque hay elementos
nuevos que no se tuvieron en cuenta a la hora de la decisión. Pero una vez
que la Corte decida, el cumplimiento no tiene discusión. Mejor dicho, así
es en los países que se rigen por derecho; si Colombia se reclama un país
moderno, con cortes que deciden, el que invite a no cumplir sus decisiones
es un individuo que se merece todo el castigo de la ley. Por tanto si un
religioso, sea dignatario o no, invita a no cumplirlas, pues debe recibir
todo el castigo de la ley. Vivimos en un país regido por leyes civiles.
Ahí no tengo nada que decir mas allá de que estamos en un país de derecho,
y que la discusión acabó ahí.
Cuál cree entonces que serán las consecuencias materiales de ese fallo?
Las consecuencias de eso son relativamente fáciles de prever. Por un lado,
dado el contexto, digamos, cultural, se llegará en algún tiempo a que esto
se vuelva vida cotidiana. Pero en la medida en que a pesar de todo se va
implantando la medida, pues la consecuencia será que se disminuirán muchos
sufrimientos y penas, muchas yo no sé, porque en Colombia yo no creo que
haya muchos casos de esos.
La Corte Constitucional habla de una carga desproporcionada para el
derecho a la vida, a la igualdad y a la salud de la mujer gestante con
respecto al nacimiento de un niño, por ejemplo, con malformaciones, o que
fue violada, o en general los 3 casos que contempla la sentencia. Ud cree
que hay una desproporción?
Yo no creo. A mi me parece que esas comparaciones entre los derechos de la
madre y del que está por nacer, no es posible hacerlas, eso no es
comparable.
Emilio y Juan Yunis tratan de insinuar que en el caso de afectación de
la salud de la madre, en el evento de existir un embarazo no deseado o
inoportuno, la salud mental de la mujer en general está afectada. Qué
opina Ud. de esto?
No conozco el contexto en el que afirman eso.
Lo que tratan de decir es que en el evento de un embarazo no deseado o
inoportuno, en la que la decisión del aborto es una alternativa de los
involucrados, la salud mental de la mujer está, generalmente, según ellos,
comprometida. Entonces ello daría pie para, más allá de los 3 casos de la
Corte, permitirlo.
Evidentemente que hay mas de los 3 casos que contempla la Corte. Y que hay
situaciones no deseadas que más adelante despenalizará la Corte, así como
también no me queda ninguna duda de que van a afinar la terminología,
delimitando lo que será un aborto y lo que no. Yo creo que relacionándolo
con las cargas desproporcionadas, de que habla la Corte, es más bien la
madre quien se ve perjudicada en sus derechos. Claro en un contexto muy
colombiano, no hay ningún problema en adjudicarle derechos a un sueño o a
una ilusión, y quitárselos a una realidad; cosa que tiene sentido que
suceda cuando no se ve bien la diferencia entre ganar y perder. Pero
cuando la sociedad avance y necesite distinguir con claridad entre ganar y
perder, y lo distinga, entones ya no habrá problema.
Pero de acuerdo con los 90 días que Ud. plantea no sería una mala señal
para las jóvenes que sin desearlo queden embarazadas?
Y cuál es el problema con eso?
Se lo pregunto...
Yo no veo problema con eso porque nadie está obligado a cargar con una
cosa que no desea.
Volviendo a la desproporción de cargas que habla la Corte, quiero
hacerle una pregunta de filosofía del derecho: el Estado colombiano está
fundado, entre otros, en la protección a la vida, al derecho de la
igualdad –en especial a los que están en inferioridad manifiesta-, y los
derechos de los niños, los cuales estarían en conflicto a la hora de tomar
la decisión de abortar. Sabiendo que estos son valores o principios en los
que se sostiene el Estado sería correcto quitarle la posibilidad de vida a
un naciturus?
La vida implica forzosamente tomar decisiones y priorizar. Entonces
supongamos que tocara decidir entre estos 3 valores; pues no habría más
remedio que decidir cuál de los tres es más importante y esto es
responsabilidad de la sociedad en la cual se presente el problema. Si la
sociedad no decide, en este caso Colombia, otros tomarán la decisión por
ella.
Yunis también habla que el país no está preparado a la modernidad por
estar dando saltos sin quemar etapas, como por ejemplo, la consejería
genética que permitiría subsanar malformaciones en el feto, entre otros;
entonces si está el país preparado para ese tipo de decisiones?
Me parece que es una pregunta muy importante; sin embargo, me parecen
atrevidos los que la hacen y más, los que la respondan. Quién puede estar
en la posición de saber si el país está preparado o no para ello? Es como
si se hubieran hecho esa pregunta cuando Bolívar impulsó la revolución. Le
habrían dicho que no estábamos preparados? Incluso si hoy le hiciéramos
esa pregunta a Bolívar, qué nos diría? Que no valió la pena porque no
estábamos preparados? Cuando es necesario, es necesario tomar las
decisiones.
Incluso si no se queman las respectivas etapas?
Hay etapas que uno no quema. O quemó las etapas Bolívar? Quién dijo que
estamos preparados para el TLC? Con lo cual no quiero decir que esté a
favor o en contra del TLC. A quién se la habrá ocurrido esa idea, pues no
sé. Lo cierto es que no salió del pueblo.
Y no quiero pelear el concepto de preparación. Esa pregunta es como asumir
una cierta postura divina, la postura de quien ve todo y juzga todo. Como
tomar decisiones por otras personas; el mismo cuento de siempre: pretender
saber qué pasa con los demás. Y mientras tanto se sigue con el estado
actual de las cosas, pues como no estamos preparados, pues, no hagamos
nada por cambiarlas.
La pregunta también se la hago porque hay abogados que dicen que los
magistrados de la Corte Constitucional, formados con libros alemanes, de
EEUU. y de otros países y realidades, están tratando de aplicar conceptos
de entornos modernos a un país casi premoderno.
Ese argumento me parece mas terrible porque se parece un poco al de los
que dicen que como no hay estado se organizan para sustituirlo, pero en
ninguna parte lo han reemplazado. Eso me recuerda los argumentos de esos
señores que discuten la pretensión de aplicar aquí nociones como derechos
humanos, derecho internacional humanitario, etc. por ser asuntos de
pueblos desarrollados, como si nosotros fuéramos humanos de otra
categoría. Me parece casi ofensivo, es como decir: “eso se lo inventaron
los alemanes pero no es aplicable aquí porque nosotros somos como
retrasados mentales”. Es cierto que nuestro desarrollo cultural está en
otro momento pero desde ningún punto de vista esas ideas son aceptables.
Nosotros qué somos? Un pueblo atrasado o metafísicamente atrasado? Yo si
celebro que esos magistrados hayan estudiado en Alemania con libros
alemanes. Es que las ideas son iguales aquí y allá. Si tenemos un
problema, cuál es la solución. Si esa solución se la inventaron los
alemanes, perfecto; pero no vamos a decir: “no, como se la inventaron los
alemanes pero es nuestro problema, no vamos a aplicarla hasta que no
encontremos nuestras propias soluciones”.
Ahí quería llegar. Tenemos alrededor de trescientos mil abortos
clandestinos al año. Ese es el problema, qué hacer con ese problema?
Una parte del problema se soluciona con esa consecuencia material de que
le hablaba. Probablemente disminuya, porque un buen porcentaje de esos
casos en vez de ser atendido clandestinamente va a ser atendido
abiertamente, institucionalmente, por instituciones pensadas y adecuadas
para resolver ese tipo de casos. Pues esos problemas son dobles porque
además de estar el peligro del hecho mismo, la violación, el incesto,
etc., está el problema de la atención clandestina, lo que aumenta la
problematicidad del problema -por así decirlo. La atención institucional
legal y abierta, resolverá pues mucho del problema. Mucho dependerá de la
decisión de las personas involucradas. Hoy día una persona con ese
problema se quita el inconveniente de que antes tenía que ser atendido
clandestinamente. Una persona que haya sido violada se puede quitar ese
segundo problema de encima, y ya no tiene sino uno.
Uno de los argumentos fuertes de la iglesia, es el que se funda en la
divina providencia, y que grandes personajes de la historia fueron
personas con malformaciones, e incluso fruto de una violación. Como
teólogo, esta teoría que opinión le trae?
Podría decir tantas cosas pero, en cierto modo esa visión de la divina
providencia es como anti-divina providencia. Es teología de consumo
masivo. Es como querer manejar la divina providencia. Pero si respetamos
el concepto, no debería haber preocupación, pues Dios seguirá siendo
todopoderoso, y su providencia divina seguirá operando como siempre. Este
es un problema entre humanos que tratamos de resolver con los medios
humanos de que disponemos.¢
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