ISSN-1900 396X                   

                                                                                                                Julio de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 20               

 

 

 

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especial / aborto

 

“Nadie está obligado a cargar con una cosa que no desea”

 

José Joaquín Andrade A., es teólogo y economista. Profesor del Departamento de filosofía y humanidades de la Universidad del Norte (Colombia).

 

Por: Roberto J. Camargo Payares

Director PUBLIENSAYOS.COM

Fotografía: Jacob Gutiérrez Orozco © 2006

 

El tema del aborto suscita muchas opiniones encontradas, que son características de todo tópico en donde la moral asume el papel protagónico. Mas allá de si está en juego la vida del naciture o la de la madre, cuando en estos debates intercede la Ley, representada en las instituciones de un Estado democrático y de derecho, las discusiones en torno a las posiciones morales de la población se acaban, o al menos así debe serlo.

Esta parece ser la posición del teólogo y economista José Joaquín Andrade, profesor del Departamento de humanidades y filosofía de la Universidad del Norte de Barranquilla -Colombia.

“En las sociedades civilizadas, cuando una Corte en ejercicio de sus funciones legales, determina una cosa, se acaba la discusión, y hay que cumplir la determinación. Eso no tiene ni para allá ni para acá”, asegura.

Sin embargo no es esquivo al debate filosófico; conocedor indiscutible de la moral cristiana, sin atacarla, muestra la otra cara de la moneda católica: “Claro en un contexto muy colombiano, no hay ningún problema en adjudicarle derechos a un sueño o a una ilusión, y quitárselos a una realidad; cosa que tiene sentido que suceda cuando no se ve bien la diferencia entre ganar y perder”, afirma categóricamente el profesor Andrade.

Con su voz suave pero rebosada de ideas fuertes, en esta entrevista nos muestra una postura apegada a las instituciones, la ciencia y la realidad social.
 

 

Roberto J. Camargo. En términos generales, desde su perspectiva personal, Ud. está de acuerdo con el aborto?

José Joaquín Andrade. Lo primero que habría que decir al respecto, o mejor dicho, por donde se tendría que comenzar la discusión, es por definir qué se entiende por aborto. Entonces para esta ocasión se podría definir aborto como la interrupción del embarazo después de 90 días a partir de la concepción; el aborto así entendido, o sea, después de 90 días me parece que debe ser considerado más en detalle. Digamos que no estoy de acuerdo con este aborto, o sea, con la interrupción del embarazo después de unos tres meses y medio de gestación, un poco más de 90 días, y comparto que la ley penalice ese comportamiento.

Pero de ahí hacia atrás, primero, yo no lo llamaría aborto, sino interrupción del embarazo, y por supuesto estoy de acuerdo en que esto no sea penalizado; le dejaría la opción a las personas involucradas, donde la voz número uno es de la madre, pero desde luego habría que considerar también la del padre.

 

Qué criterios utiliza Ud. Para determinar 3 meses a partir de la concepción?

Eso es un criterio muy sencillo que lo podemos resumir con una frase que dice: “uno no puede ser mas papista que el papa”. A qué me refiero con esto? Hasta donde yo sé, por estudios médicos, hay unas estadísticas que dicen que la naturaleza no asegura la maduración de todos los óvulos fecundados hasta dicho periodo, de más o menos tres meses. Es decir, parece que naturalmente muchos óvulos fecundados no pasan la barrera de los tres meses. Entonces pretender que toda fecundación tiene que llegar a término, es pretender ser más natural que la naturaleza. Es como un periodo de gracia que la naturaleza le da a la madre que posiblemente tomó una decisión mal tomada.

Ahora, en los 3 casos en los que se exceptúa la pena por la Corte Constitucional que son específicamente cuando se encuentre en peligro la salud o la vida de la madre, malformaciones del feto, violación, inseminación artificial, o fecundación de óvulo no consentida o incesto, Ud. está de acuerdo?

Por supuesto que estoy de acuerdo. Pero en estos casos habría que dejar claro una cosa: la vigencia de la ley. En cierto modo esta discusión ya se acabó, habría que haberla acabado cuando la Corte se pronunció. En las sociedades civilizadas, cuando una Corte en ejercicio de sus funciones legales, determina una cosa, se acaba la discusión, y hay que cumplir la determinación. Eso no tiene ni para allá ni para acá. Yo no sé cuál es la discusión que quieren armar en si están de acuerdo o si no lo están. Los que no, pues de malas. Tienen que irse para otro país o cumplir la ley aquí. Aunque otra cosa es que reabran la discusión porque hay elementos nuevos que no se tuvieron en cuenta a la hora de la decisión. Pero una vez que la Corte decida, el cumplimiento no tiene discusión. Mejor dicho, así es en los países que se rigen por derecho; si Colombia se reclama un país moderno, con cortes que deciden, el que invite a no cumplir sus decisiones es un individuo que se merece todo el castigo de la ley. Por tanto si un religioso, sea dignatario o no, invita a no cumplirlas, pues debe recibir todo el castigo de la ley. Vivimos en un país regido por leyes civiles. Ahí no tengo nada que decir mas allá de que estamos en un país de derecho, y que la discusión acabó ahí.

Cuál cree entonces que serán las consecuencias materiales de ese fallo?

Las consecuencias de eso son relativamente fáciles de prever. Por un lado, dado el contexto, digamos, cultural, se llegará en algún tiempo a que esto se vuelva vida cotidiana. Pero en la medida en que a pesar de todo se va implantando la medida, pues la consecuencia será que se disminuirán muchos sufrimientos y penas, muchas yo no sé, porque en Colombia yo no creo que haya muchos casos de esos.

La Corte Constitucional habla de una carga desproporcionada para el derecho a la vida, a la igualdad y a la salud de la mujer gestante con respecto al nacimiento de un niño, por ejemplo, con malformaciones, o que fue violada, o en general los 3 casos que contempla la sentencia. Ud cree que hay una desproporción?

Yo no creo. A mi me parece que esas comparaciones entre los derechos de la madre y del que está por nacer, no es posible hacerlas, eso no es comparable.

Emilio y Juan Yunis tratan de insinuar que en el caso de afectación de la salud de la madre, en el evento de existir un embarazo no deseado o inoportuno, la salud mental de la mujer en general está afectada. Qué opina Ud. de esto?

No conozco el contexto en el que afirman eso.

Lo que tratan de decir es que en el evento de un embarazo no deseado o inoportuno, en la que la decisión del aborto es una alternativa de los involucrados, la salud mental de la mujer está, generalmente, según ellos, comprometida. Entonces ello daría pie para, más allá de los 3 casos de la Corte, permitirlo.

Evidentemente que hay mas de los 3 casos que contempla la Corte. Y que hay situaciones no deseadas que más adelante despenalizará la Corte, así como también no me queda ninguna duda de que van a afinar la terminología, delimitando lo que será un aborto y lo que no. Yo creo que relacionándolo con las cargas desproporcionadas, de que habla la Corte, es más bien la madre quien se ve perjudicada en sus derechos. Claro en un contexto muy colombiano, no hay ningún problema en adjudicarle derechos a un sueño o a una ilusión, y quitárselos a una realidad; cosa que tiene sentido que suceda cuando no se ve bien la diferencia entre ganar y perder. Pero cuando la sociedad avance y necesite distinguir con claridad entre ganar y perder, y lo distinga, entones ya no habrá problema.

Pero de acuerdo con los 90 días que Ud. plantea no sería una mala señal para las jóvenes que sin desearlo queden embarazadas?

Y cuál es el problema con eso?

Se lo pregunto...

Yo no veo problema con eso porque nadie está obligado a cargar con una cosa que no desea.

Volviendo a la desproporción de cargas que habla la Corte, quiero hacerle una pregunta de filosofía del derecho: el Estado colombiano está fundado, entre otros, en la protección a la vida, al derecho de la igualdad –en especial a los que están en inferioridad manifiesta-, y los derechos de los niños, los cuales estarían en conflicto a la hora de tomar la decisión de abortar. Sabiendo que estos son valores o principios en los que se sostiene el Estado sería correcto quitarle la posibilidad de vida a un naciturus?

La vida implica forzosamente tomar decisiones y priorizar. Entonces supongamos que tocara decidir entre estos 3 valores; pues no habría más remedio que decidir cuál de los tres es más importante y esto es responsabilidad de la sociedad en la cual se presente el problema. Si la sociedad no decide, en este caso Colombia, otros tomarán la decisión por ella.

Yunis también habla que el país no está preparado a la modernidad por estar dando saltos sin quemar etapas, como por ejemplo, la consejería genética que permitiría subsanar malformaciones en el feto, entre otros; entonces si está el país preparado para ese tipo de decisiones?

Me parece que es una pregunta muy importante; sin embargo, me parecen atrevidos los que la hacen y más, los que la respondan. Quién puede estar en la posición de saber si el país está preparado o no para ello? Es como si se hubieran hecho esa pregunta cuando Bolívar impulsó la revolución. Le habrían dicho que no estábamos preparados? Incluso si hoy le hiciéramos esa pregunta a Bolívar, qué nos diría? Que no valió la pena porque no estábamos preparados? Cuando es necesario, es necesario tomar las decisiones.

Incluso si no se queman las respectivas etapas?

Hay etapas que uno no quema. O quemó las etapas Bolívar? Quién dijo que estamos preparados para el TLC? Con lo cual no quiero decir que esté a favor o en contra del TLC. A quién se la habrá ocurrido esa idea, pues no sé. Lo cierto es que no salió del pueblo.

Y no quiero pelear el concepto de preparación. Esa pregunta es como asumir una cierta postura divina, la postura de quien ve todo y juzga todo. Como tomar decisiones por otras personas; el mismo cuento de siempre: pretender saber qué pasa con los demás. Y mientras tanto se sigue con el estado actual de las cosas, pues como no estamos preparados, pues, no hagamos nada por cambiarlas.

La pregunta también se la hago porque hay abogados que dicen que los magistrados de la Corte Constitucional, formados con libros alemanes, de EEUU. y de otros países y realidades, están tratando de aplicar conceptos de entornos modernos a un país casi premoderno.

Ese argumento me parece mas terrible porque se parece un poco al de los que dicen que como no hay estado se organizan para sustituirlo, pero en ninguna parte lo han reemplazado. Eso me recuerda los argumentos de esos señores que discuten la pretensión de aplicar aquí nociones como derechos humanos, derecho internacional humanitario, etc. por ser asuntos de pueblos desarrollados, como si nosotros fuéramos humanos de otra categoría. Me parece casi ofensivo, es como decir: “eso se lo inventaron los alemanes pero no es aplicable aquí porque nosotros somos como retrasados mentales”. Es cierto que nuestro desarrollo cultural está en otro momento pero desde ningún punto de vista esas ideas son aceptables. Nosotros qué somos? Un pueblo atrasado o metafísicamente atrasado? Yo si celebro que esos magistrados hayan estudiado en Alemania con libros alemanes. Es que las ideas son iguales aquí y allá. Si tenemos un problema, cuál es la solución. Si esa solución se la inventaron los alemanes, perfecto; pero no vamos a decir: “no, como se la inventaron los alemanes pero es nuestro problema, no vamos a aplicarla hasta que no encontremos nuestras propias soluciones”.

Ahí quería llegar. Tenemos alrededor de trescientos mil abortos clandestinos al año. Ese es el problema, qué hacer con ese problema?

Una parte del problema se soluciona con esa consecuencia material de que le hablaba. Probablemente disminuya, porque un buen porcentaje de esos casos en vez de ser atendido clandestinamente va a ser atendido abiertamente, institucionalmente, por instituciones pensadas y adecuadas para resolver ese tipo de casos. Pues esos problemas son dobles porque además de estar el peligro del hecho mismo, la violación, el incesto, etc., está el problema de la atención clandestina, lo que aumenta la problematicidad del problema -por así decirlo. La atención institucional legal y abierta, resolverá pues mucho del problema. Mucho dependerá de la decisión de las personas involucradas. Hoy día una persona con ese problema se quita el inconveniente de que antes tenía que ser atendido clandestinamente. Una persona que haya sido violada se puede quitar ese segundo problema de encima, y ya no tiene sino uno.

Uno de los argumentos fuertes de la iglesia, es el que se funda en la divina providencia, y que grandes personajes de la historia fueron personas con malformaciones, e incluso fruto de una violación. Como teólogo, esta teoría que opinión le trae?

Podría decir tantas cosas pero, en cierto modo esa visión de la divina providencia es como anti-divina providencia. Es teología de consumo masivo. Es como querer manejar la divina providencia. Pero si respetamos el concepto, no debería haber preocupación, pues Dios seguirá siendo todopoderoso, y su providencia divina seguirá operando como siempre. Este es un problema entre humanos que tratamos de resolver con los medios humanos de que disponemos.
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Actualizado el: 13 de julio de 2006

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