ISSN-1900 396X                   

                                                                                                                Julio de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 20               

 

 

 

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opinión

 

El templo sagrado al servicio de la tecnología

 

Por: Javier Tuesca Noguera (COL)

Especial para PUBLIENSAYOS.COM

 

Es, quizás, uno de los aspectos de palpitante actualidad, ventilado incluso por el reelegido presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, ante los medios de comunicación. El tema en cuestión es el del famoso microchip y su utilización en el cuerpo humano.

 

Si usted quisiera sumergirse en el ancho mar del Internet a fin de conocer de manera un poco mas profunda el tema de los microchips, quizás quedaría muy impresionado. Ante tanta controversia de uno y de otro a fin de establecer una posición individual al respecto del microchip se hizo necesario hacer una leve investigación al respecto. Lo conseguido, por ejemplo, se dirige a conocer que un alto funcionario del gobierno mexicano optó por injertarse un microchip del tamaño de un grano de arroz en la parte superior del brazo a fin de ser fácilmente rastreado en caso de secuestro. Posterior a esa afirmación se confirmó que fueron 160 los otros funcionarios que optaron por este producto para garantizar su “vacuna” contra el secuestro. Aparece en el espacio cibernético, por otro lado, que una famosa discoteca en Barcelona ofrece como alternativa cómoda y segura para su clientes VIP (o sea, los mas importantes) una opción para ingresar fácilmente sin los engorrosos tramites y filas de acceso a la misma. Le “permite” a los clientes de la discoteca pagar posterior a su consumo, por extracto que le llega a su residencia, no mostrar identificación (¡ya para que!) y tiene una durabilidad de 75 años (¡75 años¡) fabricado en Litio, un material que al injertarse en la piel no permite su extracción puesto que afecta directamente las funciones nerviosas negativamente del cuerpo humano. 54 personas que frecuentan seguido el lugar tienen implantado el chip, que les ha inyectado un médico o un ATS. El invento cuesta 125 euros. Su director, Conrad Chase, lo lleva implantado. En una entrevista concedida a la agencia EFE aseguró que "el objetivo de esta tecnología es disponer de un sistema de identificación a nivel mundial, que anule la necesidad de llevar documento de identidad y tarjeta de crédito".

 

En septiembre de 2002 una pareja británica decidió implantar a su hija de once años, Danielle Duval, un chip GPS, para que en caso de secuestro pudieran localizarla lo antes posible. Los padres de la pequeña tomaron esta decisión tras el secuestro y asesinato, en Inglaterra, de dos niñas de diez años.

 

El microchip en cuestión, ideado por Kevin Warwick, profesor de la Universidad de Reading (Londres), mide 2,5 centímetros y su señal puede ser rastreada a través de una red de telefonía móvil.

 

 Applied Digital, con sede en Florida, ha sido la empresa que ha recibido la luz verde gubernamental a su invento que recibe el nombre de VeriChip. Del tamaño de un grano de arroz (12 milímetros de largo y un diámetro de 2,1 milímetros), este microchip se inyecta de forma rápida e indolora generalmente en la parte superior del brazo y contiene un número de identificación, que se obtiene pasando un escáner por el lugar donde esté implantado el chip. Después con ese número personal se accede automáticamente a una base de datos, en la que está toda la información relevante sobre la salud del paciente: medicamentos que consume, grupo sanguíneo, alergias.

 

Los Jacobs se convirtieron en mayo de 2002 en la primera familia en llevar chips bajo la piel. Conocidos como "Los Chipson" a partir de ese momento, Leslie, Jeffrey y su hijo Derek se insertaron en el brazo el microprocesador VeriChip para recibir asistencia médica rápidamente en caso de emergencia. El niño, de 14 años en ese momento, era alérgico a los antibióticos comunes, y su padre sufría el mal de Hodgkin, un tipo de cáncer. El uso médico es una de las posibilidades de los chips implantados bajo la piel, pero no la única. Applied Digital propone el uso de su VeriChip para albergar información personal, tipo DNI, o financiera; ya que la seguridad con este sistema es mucho mayor que con los tradicionales. No puede perderse, robarse y no hay que acudir cada cierto tiempo a renovarlo.

 

RFID (siglas de Radio Frequency IDentification, en español Identificación por radiofrecuencia) es un método de almacenamiento y recuperación de datos remoto que usa dispositivos denominados etiquetas o tags RFID. Una etiqueta RFID es un dispositivo pequeño, como una pegatina, que puede ser adherida o incorporada a un producto, animal o persona. Las etiquetas RFID contienen antenas para permitirles recibir y responder a peticiones por radiofrecuencia desde un emisor-receptor RFID. Las etiquetas pasivas no necesitan alimentación eléctrica interna, mientras que las activas sí lo requieren.

 

Pero así como existen los usos y aplicaciones de esta nueva tecnología también se ha creado un frente común contra este uso. La organización CASPIAN, cuyas siglas significan algo así como: Consumidores Contra la Invasion a la Privacidad de los Supermercados y la Numeración de los clientes, los llama Robócratas y menciona que promover el implante de estos chips de identificación como medida de seguridad es algo loco. Anunciar un chip en el brazo que  abre importantes puertas es una invitación al secuestro y a la mutilación.

 

Hay, definitivamente posiciones encontradas de uno y oro lado, Están, por una parte los amigos de la tecnología a los cuales muchas veces, los “nuevos gritos” de la moda les encantan tanto que ciegamente los aceptan sin medir muchas veces su alcance. Por otra parte  los tradicionalistas conservadores, quizás tildados de seguidores de la tecnología, mas no pioneros (es decir, una vez inventado y aplicado un producto, entonces y posteriormente, lo seguimos en su uso). Teniendo en cuenta esto y muy a pesar de los “beneficios “ ofrecidos surge una pregunta: ¿Dónde queda la libertad del ser humano ?, ¿dónde queda la decisión de no invadir el cuerpo humano de manera tan “frentera” y con argumentos que definitivamente no son de urgencia extrema para su supervivencia y si mucho mas que moda?. Es una cuestión personal, pero  a veces toda la tecnología disponible no necesariamente es la mas conveniente. Hay que discernir un poco en este aspecto y verdaderamente valorar la humanidad, los valores y la persona (templo del espíritu, dicho de otra forma).¢
 

jtuescanoguera@hotmail.com

 

 

 

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Actualizado el: 13 de julio de 2006

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