ISSN-1900 396X                   

                                                                                                                Julio de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 20               

 

 

 

Contenido

 

 

inicio
editorial
opinión
política
economía

filosofía

ciudad oculta
literaria
eventos
quiénes somos
objetivos
misión
visión
reglamento de publicaciones
publicar
ediciones anteriores
contacto

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

opinión

 

Los Niños olvidados de Colombia

 

Por: Carlos Blanco (COL)

Especial para PUBLIENSAYOS.COM

 

A diario nos llegan noticias de Colombia, casi siempre malas y trágicas, sobre secuestros, ataques de la guerrilla a la población civil, enfrentamientos entre el ejército y subversivos, acciones violentas de paramilitares, masacres campesinas, asesinatos, atentados terroristas, tráfico de drogas, millones de desplazados y, lo peor de todo, miles de niños afectados por un conflicto en el que ellos no tienen velas; una lucha armada que lleva más de 40 años y que ya ha visto a varias generaciones sobrevivir en la pobreza y en la miseria o, lo que es peor, a parar en seco y dejar atrás toda una vida frustrada, muriendo en manos de bandidos que hace muchos años se quedaron sin una ideología a la cual culpar. Aquí se salvan muy pocos. ¿Qué hacer entonces, cuando nos dejan como si tuviéramos las manos atadas?

 

Este país que ya ha sufrido demasiado los efectos de la pobreza, la crueldad, el abandono y el desentendimiento de muchos, se ha visto ahora inundado por los  millones de desplazados que bajan de la loma y que no llegan solos. De sus manos traen arrastradas a sus crías, víctimas inocentes que en muchos casos terminan abandonadas al desdeño y a la crueldad de las grandes ciudades; mendigando, escarbando canecas de la basura, trabajando a tan corta edad o, en el peor de los casos, hasta robando.

 

Son pocas las entidades que hacen algo para aliviar el problema y, lastimosamente, la gran mayoría de estas organizaciones son no-gubernamentales y extranjeras. ¿Por qué tienen que ser los de afuera los que tomen cartas en el asunto? ¿Dónde está la mano del gobierno? ¿Todavía ocupada quemando dólares en la destrucción de cultivos ilícitos? ¿Y de los niños de la calle quién se ocupa?

 

En este país donde vivo ahora he tenido la suerte de establecer contacto con organizaciones que desde la distancia llevan a cabo obras benéficas para brindar ayuda a aquellos niños que la necesitan, mediante un auxilio económico que contribuye para poder llevar equipos humanos de rescate, con ayuda médica y psicológica, provisión de alimentos, una voz de aliento y, para una minoría de afortunados, la posibilidad de un lugar en un hogar infantil que les ofrezca la oportunidad de ser educados, de tener amistades, una cama que reemplace la de cartón, cuatro paredes y, quizás lo que sea mejor para ellos, hacerlos sentir de nuevo que son parte de una familia.

 

Invito a todos los lectores de este espacio, a que formulen ideas, alternativas de futuro, acciones concretas que aporten otro granito de arena a un problema de dimensiones astronómicas: los niños desamparados de Colombia.

 

Aquí en Inglaterra correré una mediamaratón y ando recogiendo firmas de gente que me quiera patrocinar, para recaudar unos fondos que se enviarán a una de estas beneficencias británicas que ayuda a una fundación colombiana en varios de sus proyectos. Si desean más información por favor visiten:

 

www.justgiving.com/carlosblanco

 

Espero sugerencias¢
 

lcb@bryanston.co.uk

 

 

 

Comentarios                                        Escribe tu comentario

 

Suscríbete a publiensayos

Actualizado el: 13 de julio de 2006

Revista Publiensayos copyright © 2002-2005. DERECHOS RESERVADOS. Diseño y diagramación: ARTE DIGITAL. Escríbale al WEBMASTER