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ISSN-1900 396X
Julio de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 20 |
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opinión
La ultima cena
Por: Adrián Urrejola (GUA) Especial para PUBLIENSAYOS.COM
La última cena de Leonardo ha llegado a nosotros, a nuestra época como una obra de Shakespeare ha llegado a la juventud media actual. Es decir, todos reconocen su gran magnificencia, que fue elaborada por un genio pero artísticamente las personas medias no han tenido la oportunidad de entrar en su lienzo y encontrar el reconocimiento íntimo de que se trata de una verdadera obra de arte.
En la última cena de Leonardo, la atracción del cuadro se concentra más en el carácter de los personajes. Al ojo de buen observador encontrará primero un gran momento dramático: Todos los apóstoles con sus distintos gestos y dinamismo muestran un gran aturdimiento. La escena tiene movimiento, exaltación versus las actitudes apacibles del rostro de Jesús y Johannes.
Hay que notar un elemento físico, las caras de los apóstoles casi llegan a dimensiones reales, la pintura mide 4.50 x 8.80 mts. de largo. Leonardo hizo lienzos de 190 x 149mm. de cada rostro antes de estar satisfecho y pasarlas al original pues según queda puesto en sus notas, emprendió intensos estudios fisonómicos con el fin de representar de la forma más variada posible la cabeza de los apóstoles, dándole un relieve especial al rostro de Judas.
Hagamos un escrutinio rápido: La postura, el tipo de musculatura, los ademanes, el tipo y posición de las manos, están propios y acordes a la expresión del rostro: Un apóstol del lado izquierdo sube las manos ( Andreas ) mientras Bartolomé se levanta indignado de la silla, y Pedro se levanta asimismo de su asiento y mira encolerizado al centro de la imagen; Judas se echa hacia atrás horrorizado y sostiene en su mano derecha un sospechoso bolso de monedas, a Jacobus Mayor tratando de contener el reclamo no violento de Thomas, mientras en el extremo derecho, dos apóstoles ( Matthaus y Thaddaus ) censan de un modo arto filosófico con Simon Zelotes, por solo nombrar lo más espectacular…
¿Qué pudo originar en la última cena tal dramatismo y dinamismo?
La respuesta es: El artista recoge en su obra el momento en el que Jesús anuncia: “En verdad os digo, uno de vosotros me traicionará”
¿Cuál es el elemento primordial que la vista no puede captar? : Es ‘el sonido’, el murmullo apostólico. Y este elemento lo tiene obvio el cuadro, si uno se percata en definir ‘este murmullo’ encontrara que no se oyen silla ni bancos…simplemente el murmullo se hace inimaginablemente rico acorde a la actitud de cada apóstol.
Otra de las experiencias del cuadro es única: si se está a pocos metros del lienzo, imposible ver el conjunto de una sola hojeada y es necesario el rotar de la cabeza para que valla entrando en la mente y…en esto consiste otra riqueza para admirarla.
Ocupémonos, ahora y brevemente de datos descriptivos para mejorar el entendimiento de la obra:
“Leonardo representó la cena en un espacio parecido a un escenario y trazado según las reglas de la perspectiva central. En el ojo derecho de Cristo se une las líneas de la perspectiva, con lo que se realza su posición central en los acontecimientos de la escena y en la superficie del cuadro. Por primera vez en la historia de las representaciones de la última cena posteriores a la edad media Judas esta sentado detrás de la mesa y no delante. A diferencia de los pintores de la época, Leonardo dinamiza la escena mediante la distribución de los doce apóstoles en cuatro grupos distintos de figuras y la representación, calculada al detalle, de gestos y expresiones de los diferentes personajes. Esta distribución en grupos, sin embargo, no solo se debe al interés de Leonardo por dramatizar la escena, se explica así mismo por el lugar en el que se encuentra. El remate de la pared del refectorio está formada por tres lunetas y su distribución determina el ritmo de las figuras debajo los apóstoles a ambos extremos de la mesa se encuentran bajo los dos pequeños arcos; Cristo y los otros dos grupos que lo flanquean bajo la del centro. En las lunetas se pueden ver escudos rodeados de ornamentos vegetales y heráldicos: en el centro el escudo del autor del encargo, Ludovico Sforza, combinados con el de su esposa, Beatrice d’Este; a la derecha, el de su primogénito Maximiliano; y a la izquierda el de su segundo hijo Francesco. La ultima cena es entonces no solo un documento de la capacidad innovadora y creadora de Leonardo, sino también un documento dinástico del duque de Milán” (Frank Zollner)
En Leonardo cada pintura es un estudio para profundizar y encontrar la esencia de las cosas y su belleza. Conocedor de Anatomía, visionario y científico, pintor, arquitecto y abarcador de todo un conocimiento de las diversas ramas del saber.
Y aquí es el momento de introducir, lo tan en boga y cuestionarnos sobre el asunto.
Nos preguntamos ¿Cuál es la prioridad de Leonardo ante la última cena: la obra artística versus el enigma de la historia de Jesús o ambas?
Y me atrevo a contestar: Si llego a los oídos de Leonardo así como tuvo presente más de los 5 evangelios incluidos el de Judas y toda la historia de la mujer de Jesús, su descendencia y todas esas cosas, no dudo que lo halla pincelado y representado tanto para complacer a los unos como al bando de los gnósticos, pero el valor de la obra es de una concepción artística y primordial antes que delatar la historia de Jesús con su relación a Maria Magdalena ( si fuese verdad ) para él es solamente un juego…y se empequeñece ante su obra.
En mis ratos
mozos me deleitaba en contemplar éstas obras con música de Johann
Sebastián Back como la obra MAGNIFICAT, entre otras. Ahora, cuando vuelvo
a oír los mismos acordes viene a mi mente un repertorio de buenos
recuerdos, y por supuesto, me gusta acompañarlos con una buna copa de
vino.¢
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