ISSN-1900 396X                   

                                                                                                                Julio de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 20               

 

 

 

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literaria / cuento

 

El Preso

 

Como todos los días desde hace 4 años, Adolfo salía a mediodía a trabajar en su bicicleta. Tenia que pasar por el sector industrial de la ciudad, que eran cuadras y cuadras de paredes negras altísimas con escasas ventanas. Panorama que alienaba totalmente Adolfo, siendo él un hombre observador y apasionado, al que le gustaba admirar los colores, sentir las texturas y oler las fragancias que ofrecían los paisajes del campo o del mar.
Él era un hombre pobre, así que no podía darse el lujo de residir en el hermoso campo viviendo de legumbres. Mucho menos podía viajar por el mundo, por ese mundo que tenia lugares muy hermosos, pero que tenia también lugares infernales, como la ciudad en la que vivía.
Se sentía cansado de ese recorrido, de ese trabajo, de esa ciudad y de su esposa, sentía que era dominado por todos esos factores, que en cierta manera él no controlaba su vida, que era un preso. Estaba harto además de ser conducido por una vida vacía que parecía llevarlo solamente a la muerte.
Aquel martes, iba como siempre al trabajo, el sol brillaba con un gran esplendor absurdo. Cada pedalazo que daba amenazaba con romper el equilibrio del día, sus muslos le dolían a la par del movimiento. El Calor era mucho y él tenia las axilas empapadas. Hacia un gesto refunfuñando y pensaba con envidia en los hombres buenos que no sudan ni una gota. La bicicleta vieja, gracias al oxido que se le pegaba como sarna, hacia unos sonidos que lo desesperaban. Adolfo miraba la calle en el horizonte, que parecía hacerla eterna y pensaba que nunca llegaría.
Al cabo de un rato sintió la boca muy seca, paró abruptamente y tiro la bicicleta. Se paro en medio de la calle y grito con todas sus fuerzas: ¡NO TENGO EL PODER!


 

Juan Camilo Herrera
jherrera@publiensayos.com


 

 

 

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Actualizado el: 13 de julio de 2006

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