ISSN-1900 396X                   

                                                                                                                Julio de 2006 - Año no. 3 - Edición no. 20               

 

 

 

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literaria / poesía

 

Sin sorpresas

 

No estoy triste porque mi depresión no te deleite,

Es solo que no hay vida en la casa empapada y el sol no angustia los instantes en que te espero,

Podría escapar,

Podría vivir,

Pero seria horrible vivir con un marcapasos,

Respiro,

Y mientras respiro,

Vagas formas se pasean por la casa empapada sin rumbo alguno,

Y no sé cuando los vestigios de un rumiante salvaje lograrán que los cielos levanten la inútil faz de la tierra y me dejen conversar con la luna,

Solo espero que ahora que tengo prendido el gas en la casa,

Los instantes se tornen lívidos,

Quizá este errado,

yo creo que sí,

mi renuncia esta puesta en el escritorio de la casa empapada,

pero como el sol se perdió con mi ciudad,

la alineación se escondió en mi pecho,

nadie la mira,

yo tampoco,

pero la siento cuando al levantar la bocina del teléfono no escucho del otro lado nada más que carcajadas insulsas,

las paredes y los suelos de mí incomoda casa empapada están tristes y fríos,

Como son de sucios,

como se resquebraja el suelo al sentir mis pasos,

estoy seguro que ese sonido debe ser un tremendo dolor,

ese sonido deben ser lagrimas de parapléjico,

como no podría entender tus lagrimas vieja amiga,

como no podría saber que té molesta existir feo suelo de mi casa empapada,

Té molesta porque te duele que te pise a cada rato con mis pensamientos,

como no saber que eres muda y te haces sentir solo con gemidos,

tu esterilidad asusta a esos paisajes creados por mentirosos soñadores,

lo sé,

estas cansada,

como desearía que tus fuerzas se fueran al carajo y en el instante menos pensado te derrumbaras,

gritarías de felicidad y el sonido de tu madera al chocar con el suelo solo serían sonidos de agradecimiento para con la nada,

pero aunque te derrumbes solo serás madera y derrumbada y todo seguirás existiendo, somos escombros rodeados de angustia,

y las montañas ni siquiera parpadean para que de ellas saliera un frío aire tibio y lontano que nos desapareciera por completo,

Que se derrumben los picos y te aplasten por completo para que así ya no tenga que seguir viéndote como una fotografía vacía que nada esperará.


Miguel Sánchez

josepresuncion@hotmail.com
 

 

 

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Actualizado el: 13 de julio de 2006

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